Pasaporte a la educación | Alejandro Finocchiaro

Pasaporte a la educación

Por Alejandro Finocchiaro

 

Las experiencias de otras culturas y los movimientos de personas de diferentes procedencias enriquecen las naciones. Becas internacionales, intercambios educativos, validez de títulos en distintas latitudes, acuerdos de cooperación entre naciones y casas de estudios en diferentes países son herramientas mediante las cuales Argentina se inserta en el mundo. Desde el Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología nacional estamos trabajando en 25 líneas de becas diferentes de grado y posgrado, tanto para extranjeros que arriban al país como para argentinos que van a estudiar a Francia, Alemania, China, Australia, Estados Unidos y Reino Unido.

 

 

El sistema universitario a nivel global está transitando desde los años noventa un proceso de internacionalización, permitiendo así el flujo continuo de ideas, recursos, personas, valores, culturas y conocimientos. Es por eso que este año lanzamos “Campus Global”, una plataforma que simplifica el acceso a la oferta de becas para estudiantes, docentes e investigadores argentinos y extranjeros. Contiene un sistema de geolocalización y filtros que facilitan la selección de las opciones que más se ajustan a los intereses de los postulantes. En este momento, contiene información de 1.200 becas de 30 países. En los primeros dos meses de funcionamiento atendió 31.000 visitas y obtuvo más de 1.600 suscriptores.

 

A su vez, con la finalidad de posicionar a la Argentina como destino académico internacional y mejorar la experiencia de los extranjeros que realizan sus estudios entre nosotros, se está trabajando sobre el proyecto “Estudiá en Argentina”. La presencia de estudiantes foráneos trae aparejados múltiples beneficios. En lo cualitativo, permite que toda la comunidad educativa se acerque a una experiencia de “lo internacional y lo global”, dando lugar al diálogo de nuestras universidades con el mundo y la ponderación en rankings internacionales. Con respecto a los beneficios cuantitativos están los de tipo económico. Éstos pueden verificarse al considerar lo que un estudiante invierte en estudio, vivienda, alimentos, turismo, esparcimiento y gastos cotidianos.

 

Uno de los pilares de la movilidad es el reconocimiento de las competencias adquiridas por los profesionales en sus países de origen. Es por eso que hace algunos días firmamos un acuerdo para que se reconozcan los títulos de grado de nivel superior entre los países del MERCOSUR y que sea mucho más ágil continuar los estudios o insertarse laboralmente. La nueva medida simplifica y unifica en un solo reglamento todos los casos de convalidaciones de títulos extranjeros, reduce plazos mediante la eliminación de pasos innecesarios y permite realizar los trámites de manera virtual.

 

Este trabajo también lo estamos haciendo hacia el interior de nuestras regiones, reconociendo materias y trayectos en común entre distintas casas de estudios. Esto permitirá que los alumnos puedan cambiar de carrera o de institución sin perder lo que ya cursaron.

 

Profundizando este entorno de diálogo y enriquecimiento internacional esta semana estuve en Bruselas en el marco de la Reunión Global de Educación 2018, organizada por la UNESCO. Durante las jornadas trabajamos sobre la importancia del futuro de la educación y el trabajo y del empoderamiento de las mujeres. Consideramos fundamental garantizar la igualdad de oportunidades para que todos los ciudadanos capitalicen y se beneficien de la nueva era tecnológica.

 

Además, en el contexto de la presidencia argentina del G20, y a efectos de seguir intensificando las relaciones bilaterales, firmamos numerosos acuerdos de cooperación educativa con Alemania, Australia, Chile, China, España, EE.UU., Francia, Singapur, Reino Unido, Italia, Países Bajos, Qatar, Japón, Uruguay y el Caribe anglófono. Acordando, entre otras cosas, el reconocimiento de títulos, la ampliación de becas internacionales de estudio e investigación y la extensión de programas de idiomas.

 

Estamos frente a un momento en el cual los cambios tecnológicos nos obligan a desarrollar una ciudadanía global. Queremos que nuestros jóvenes conozcan todas las ventajas que ofrecen otras latitudes. Por eso, el mes pasado, un grupo de estudiantes y docentes, que ganaron la primer Maratón de Programación y Robótica viajaron para formarse en la Universidad de California. Esta beca les permitió ampliar sus conocimientos y dotarlos de saberes fundamentales para su presente y futuro.

 

Durante muchos años nuestro país estuvo aislado del mundo. Regresamos al escenario global con un impulso que permite la interacción de estudiantes, docentes e investigadores de cualquier parte del planeta para que puedan expandir sus horizontes académicos y personales.

 

Los acuerdos de cooperación internacional, muchos de los cuales profundizamos luego de la cumbre del G20, no solo son un puente político-económico para las naciones participantes, sino también un modo de mirarse en los ojos del otro y enriquecerse con las diferencias.