Aprender a enseñar | Alejandro Finocchiaro

Aprender a enseñar

Por Alejandro Finocchiaro

 

Verónica se levantó como todos los días para ir a trabajar. Participará con docentes de otras escuelas de un ateneo didáctico de lengua, para analizar y luego poner en práctica una propuesta de enseñanza para mejorar la comprensión lectora de los alumnos. “Es muy valioso el intercambio con otros colegas. Nos lleva a reflexionar sobre lo que hacemos y a sincerarnos. Muchas veces les damos textos a los chicos y no los acompañamos. Es importante guiarlos para que comprendan lo que leen en todas las materias”, cuenta.

 

Este testimonio es solo uno de los cientos que recibimos semanalmente y que muestran el entusiasmo de nuestros docentes cuando la formación en el aula y entre pares los ayuda a mejorar sus clases. Queremos que los chicos de nuestro país al terminar la escuela sepan comunicarse correctamente y resuelvan problemas matemáticos. Es por eso que implementamos políticas de formación continua a los docentes, para que los alumnos adquieran estas y otras competencias básicas, indispensables en el mundo actual, como aprender a aprender o pensamiento crítico.

 

Es importante que los docentes tengan espacios para dialogar, que hablen de sus experiencias, sus éxitos y fracasos. Que puedan poner sobre la mesa las dificultades a las que se enfrentan todos los días, entendiendo que cada comunidad y cada escuela es distinta y necesita un abordaje particular que contemple las características propias del contexto.

 

Esta formación se lleva adelante en las escuelas a través de distintas modalidades presenciales: los círculos de directores, destinados a fortalecer la gestión pedagógica de la escuela y que presenciaron 44.400 directivos en 2018; las jornadas institucionales, donde se acuerdan estrategias orientadas al desarrollo de las capacidades prioritarias, que contó con la participación de más de 900.000 docentes en todo el año; los ateneos didácticos de lengua, matemática y ciencias naturales, con 150.000 asistentes.

 

Desde 2016 los docentes han trabajado sobre la comprensión y la producción de textos, esta formación se vio reflejada en los últimos resultados de la evaluación Aprender, donde muchos chicos han mostrado una mejora en lengua. En paralelo, abordaron la resolución de problemas entre todas las asignaturas, porque consideramos que esta capacidad puede ser enseñada desde cualquier disciplina. El próximo año redoblaremos la apuesta con el Plan Nacional Aprender Matemática, a través del cual aspiramos a formar a 75 mil docentes para dar un salto cualitativo en el aprendizaje de esta área clave.

 

Nos encontramos en una época en la cual la tecnología está cambiando la forma en la que incorporamos información, aprendemos y enseñamos. Sin embargo, independientemente del desarrollo tecnológico y del surgimiento de nuevos empleos, la carrera docente siempre será esencial. Por eso trabajamos en políticas que les permitan mejorar su formación profesional y reflexionar sobre sus prácticas.

 

“Este nuevo enfoque nos permite cambiar la cabeza con respecto a la mirada del alumno y del docente. Plantear estos cambios en las aulas nos obliga también a repensarnos a nosotros mismos y a la escuela en la que trabajamos. Eso nos hace crear nuevos vínculos, nuevos valores y relaciones distintas”, explica Dora, una profesora de Matemática. En sus manos y en las de todos los maestros está, nada más y nada menos, la educación de nuestros hijos.